El papa Francisco dijo hoy que el ser humano está en “peligro”, que en el
mundo “no manda el hombre, sino el dinero” y que aunque la crisis es profunda y
todos lo saben “el sistema continúa como antes, ya que lo que domina es una
economía y una finanza carente de ética”.
Juan Lara/EFE
Ante más de 80.000 personas reunidas en la plaza de San Pedro para la audiencia de los miércoles, el papa recordó que hoy se celebra la Jornada Mundial del Medioambiente y subrayó la necesidad de cuidar la naturaleza y de acabar con el derroche y la destrucción de alimentos.
El Obispo de Roma denunció que el hombre está destruyendo la naturaleza, la
creación y las relaciones humanas.
“Estamos viviendo un momento de crisis, lo vemos en el ambiente, pero sobre
todo en el hombre. El ser humano está en peligro y el peligro es grave porque
la causa del problema no es superficial, sino profunda, no es sólo una cuestión
de economía, sino de ética y de antropología”, afirmó.
El pontífice destacó que la Iglesia lo ha dicho en numerosas ocasiones:
“Muchos dicen, sí, es verdad…, pero el sistema continúa como antes, ya que lo
que dominan son las dinámicas de una economía y de una finanza carente de
ética”, agregó.
“Así, hombres y mujeres son sacrificados a los ídolos del beneficio y del
consumo. Es la cultura del desecho, del descarte. Si se rompe un ordenador es
una tragedia, pero la pobreza, los necesitados, los dramas de tantas personas
acaban por entrar en la normalidad”, denunció.
Su denuncia fue más allá y con vehemencia agregó: “en el mundo no manda el
hombre, el que manda es el dinero. Sin embargo, Dios dio al hombre la
obligación de custodiar la tierra, no se la dio al dinero”.
En esa línea, el papa argentino añadió que si un hombre muere de frío en
una plaza o numerosos niños mueren de hambre “eso entra en la normalidad” y el
mundo no se escandaliza, pero que si la bolsa de valores de una ciudad baja
diez puntos, “es una tragedia mundial”.
Francisco añadió que esa “cultura del desecho, del descarte” se está
convirtiendo en “mentalidad común que contagia todos”.
“La vida humana, las personas no son vistas ya como el valor primario que
hay que respetar y tutelar, sobre todo si son pobres o enfermos, sino todavía
no sirven -como el no nacido- o no sirven más, como el anciano”.
“Esta cultura del desecho -continuó- nos ha hecho insensible también al
derroche alimentario, que es aún más despreciable cuando en todas partes del
mundo muchas personas sufren hambre y malnutrición”, denunció.
El papa Bregoglio recordó que nuestros abuelos tenían mucho cuidado en no
tirar nada de la comida que sobraba, pero subrayó que el consumismo nos ha
inducido a acostumbrarnos a lo superfluo, al derroche diario de comida y muchas
veces “no somos ya ni capaces de dar el valor justo, que va más allá de los parámetros
económicos”.
“Recordemos siempre que la comida que tiramos es como si la hubiésemos
robado de la mesa de quien es pobre, de quien tiene hambre”, manifestó.
Francisco exhortó a los fieles a respetar la creación y cuidar de las
personas, de contrastar la cultura del derroche y del descarte y de promover
una cultura de la solidaridad y del encuentro.
Sobre la creación, el papa echó manos del libro del Génesis y dijo que Dios
puso al hombre y a la mujer en la tierra para que cultivasen y custodiaran la
creación, pero que el hombre “guiado por la soberbia del dominar, del poseer,
del manipular, del explotar la tierra, no la custodia, no la respeta y no la
considera un dono gratuito que cuidar”.
A la audiencia asistieron varios miles de fieles de España, Colombia,
Uruguay, Argentina, México y otros países latinoamericanos, a los que invitó a
respetar y cuidar la creación y promover una cultura de la solidaridad.
Antes de comenzar la audiencia, como ya es habitual, Bergoglio recorrió la
plaza de San Pedro en el papamóvil. EFE
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