El tema del
Desarrollo ha evolucionado. Hoy en día se habla de conceptos y modelos de pensamientos que giran sobre la
sustentabilidad, el desarrollo endógeno y/o local, la sostenibilidad, la
ecología, los derechos humanos, la globalización, las tecnologías de la
información y la comunicación, y dentro de estas últimas, la sociedad de la información y del conocimiento.
Sobre la base de esta
evolución, el desarrollo se construye en torno al proceso de crecimiento y
cambio estructural de la economía de una localidad, región o país, dentro del
cual deben conjugarse todos estos elementos, para impulsar nuevas formas de
productividad y alcanzar el modelo de
desarrollo ideal para cualquier país o nación. Esto, a decir de Carmen
Prieto, viene determinado por la irrupción de las nuevas tecnologías, que ha
producido cambios estructurales en los diferentes aspectos de la vida del
hombre (económico, político, social, educativo, laboral, de relaciones). Advierte
Prieto, que se está configurando la emergencia de una nueva forma de entender la
cultura, en donde la información aparece como el elemento clave, aglutinador,
estructurador, de un nuevo tipo de sociedad, la sociedad de la información.
Reitera, que dicho concepto surge en la década de los 70, bajo el lema “La información es poder”, abanderando
toda una serie de cambios que configuraron nuevas pautas sociales, motivadas
por el auge del sector servicios, pues, ya no se trata de desarrollar bienes
tangibles, como se venían desarrollando en la sociedad industrial, sino que se
destinará a "producir" bienes ligados a la educación, la
salud, la información, el medio ambiente, el ocio, etc, y que configuran a
grandes rasgos lo que se ha dado en llamar sociedad
postindustrial. Refiere Rosa Torres (2005) que la noción de sociedad de la información se le
atribuye al sociólogo estadounidense Daniel Bell, de quien refiere, la introdujo
en su libro El advenimiento de la
sociedad post-industrial, en 1973, en cuya obra expone que el eje principal
de ésta será el conocimiento teórico, y advierte que los servicios basados en
el conocimiento habrían de convertirse en la estructura central de la nueva
economía y de una sociedad apuntalada en la información, donde las ideologías
resultarían sobrando. De igual manera, reitera que esta expresión reaparece con
fuerza en los años 90, en el contexto del desarrollo de Internet y de las TIC.
Es por ello que en estos
tiempos, hablar de economía, implique hablar de las
tecnologías de la información y de la comunicación, de la sociedad de la
información y de la sociedad del conocimiento, puesto que se consideran nociones
insolublemente relacionadas. En este sentido, se afirma que las novísimas
tecnologías permiten la creación, distribución y manejo de la información, con
lo cual, se ha construido la noción de sociedad
de la información, inspirada en el desarrollo de los países
industrializados, noción que para la literatura de campo, es más política que
teórica. Al respecto, señala Prieto, que la "sociedad
de la información" se va a definir en relación a mecanismos como la
producción, el tratamiento y la distribución de la información, y que exige
desde un punto de vista técnico, la infraestructura necesaria para su
utilización en todos los ámbitos de la economía y de la vida social, incidiendo
en que muchas de nuestras acciones se conformen y constituyan en torno a ésta. Cartier
señala que con la sociedad de la
información se genera un producto común que es la información.
Pues bien, podemos encontrar un mar de
definiciones en el que observamos un amplio sector que afirma que sociedad de la información es el
potencial que tienen los pueblos para generar y utilizar la información para
mejorar su calidad de vida, mientras que para otros, ésta es la sucesora de la
sociedad postmoderna, tal y como ya lo hemos referido.
No
obstante, en esa amplia literatura que existe sobre este tema, autores como
David Farigola, coinciden en señalar que en torno a las definiciones existentes
sobre el concepto de Sociedad de la
Información, debemos referirnos específicamente a dos de estas, por su
valor y aportación de contenidos necesarios para enmarcar el tema de la
educación, y en concreto, de la universidad, en este nuevo modelo social. La
primera de éstas definiciones es la establecida por Manuel Castells (1998), en La era de la información, que define a
la sociedad
de la información como “el nuevo sistema tecnológico, económico y
social, una economía en la que el incremento de la productividad no depende del
incremento cuantitativo de los factores de producción, tales como capital,
trabajo, recursos naturales, sino que este deriva de la aplicación de
conocimientos e información a la gestión, producción y distribución, tanto en
los procesos como en los productos”. Nos refiere Farigola, que a decir de
Castells, para que se produzca el crecimiento económico, son puntos clave en
esto, información y conocimiento, pues, el desarrollo tecnológico ha permitido
que la información sea un producto del proceso de producción, toda vez que lo
que van a producir las nuevas industrias son aparatos para el procesamiento de
información, o el procesamiento de información en sí mismo. La otra definición
a la que alude Farigola, es la expuesta por el Gobierno Vasco en su Plan para el desarrollo de la sociedad de la información
para el periodo 2000-2003, en el cual refieren que “se entiende
por Sociedad de la Información
aquella comunidad que utiliza extensivamente y de forma optimizada las
oportunidades que ofrecen las tecnologías de la información y las
comunicaciones como medio para el desarrollo personal y profesional de sus
ciudadanos miembros”.
En cuanto a
la noción de sociedad del conocimiento
se afirma que fue utilizada por primera vez por el filósofo Peter Drucker,
que luego fue profundizado en el decenio 1990-2000, en una serie de estudios
detallados por autores como Robin Mansel o Nico Stehr. En ella van
a converger la tecnología, la innovación, la diversidad, el dinamismo e
inmediatez, pues mediante las redes telemáticas, es posible la digitalización
de la misma, haciendo posible que ésta salga fuera del monopolio o esfera de la
educación formal. En ese sentido, señala la UNESCO en su Informe Mundial del
2005, que la
sociedad de la información está basada en los adelantos tecnológicos en materia
de comunicación, mientras que las sociedades del conocimiento integran las
dimensiones sociales, éticas y políticas que influyen en el desarrollo de la
comunicación, y partiendo de esta base, examina diferentes opciones para
establecer fundaciones sólidas sobre las cuales deberían estar construidas las
sociedades del conocimiento, a fin de optimizar el desarrollo humano
sostenible.
Se señala que
la sociedad de la información sirvió de base a la sociedad del conocimiento y
del aprendizaje, abriéndole el camino a su florecimiento, para convertir la
educación en un bien común, colectivo y global. También presenta un análisis
detallado de los factores que bloquean el acceso de muchos países a las
oportunidades ofrecidas por la información y las tecnologías de comunicación.
Sobre la base de estas
ideas, estamos contestes que las
complejas innovaciones tecnológicas y la globalización, han impulsado cambios y
reinvenciones en el panorama comunicacional y de las nuevas tecnologías,
verbigracia, las redes sociales y las
comunidades virtuales, donde los seres humanos interactúan entre sí, dentro de
un contexto mundial, dando origen a nuevas necesidades teóricas y metodológicas
en este campo, convirtiéndose éstas, en una fuente alternativa de información,
de conocimiento y de aprendizaje. Cabe destacar, que el conocimiento está
desempeñando un papel cada vez más importante, en
el desarrollo económico, tanto, que puede servir como trampolín para el
desarrollo de países como los denominados del
Sur.
Al
respecto, consideramos que las redes sociales están superando a los medios de
comunicación tradicionales, que en ocasiones se encuentran bajo el arbitrio de
intereses que deciden qué informar y qué desinformar, qué vemos y qué no, siendo
estos medios alternativos de información los que permiten difundir contenidos e
informaciones más allá de nuestros límites geográficos, cuyo uso, positivo o
negativo, dependerá de la capacidad pensante e intelectual del hombre.
Resulta
pertinente acotar, que a nuestro criterio, ellas se autorregulan, pues, son las
mismas personas, quienes filtran la información y verifican o desmienten la
actualidad de la información y/o contenido difundido, conectados a la autopista
de la información, en otras palabras, los mismos usuarios deciden si la
información, hechos o contenidos difundidos trascienden o son desechados, e
incluso, acotar aclaraciones o si eran productos de rumores, manipulaciones y
tergiversaciones, es decir, dentro de esta rápida dinámica, se informa, se
corrobora y se desmiente.
Concluimos entonces, que en este siglo es imposible ignorar la
influencia e importancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TIC) en todo los órdenes de la vida. La disyuntiva no se encuentra en decidir
si las aceptamos o las resistimos, sino cómo las incorporamos en nuestra
sociedad, de modo de minimizar sus riesgos y de maximizar sus beneficios en
función del bienestar. Es esta la apreciación, que además compartimos, de los
investigadores Jesús Lárez y Carlos Abaffy (2009), acentuando que las TIC no
son una panacea para solucionar todos los problemas del desarrollo, tales como
la pobreza, la calidad de vida, la igualdad de oportunidades, entre otros. Por
ello, consideramos que el desarrollo de las TIC debe ir acompañado de
estrategias que reduzcan la sustancial brecha entre los "que tienen"
y los "que no tienen" conocimiento e información, que se traduce en
la necesidad de combatir la brecha digital y la brecha cognitiva que amenazan
con seguir mermando la posibilidad de que todas las personas, en igualdad de
condiciones, puedan manejar las nuevas tecnologías, y por ende, tengan acceso a
la información y al conocimiento que aquellas permiten. De igual modo, coincidimos con la UNESCO en adoptar un concepto pluralista de sociedades del
conocimiento, pues, tal como este organismo lo afirma, esta va más allá de la
sociedad de la información toda vez que la misma apunta a transformaciones
sociales, culturales y económicas en apoyo al desarrollo sustentable, sobre la
base de mantener el acceso a la información para todos, la libertad de
expresión y la diversidad lingüística.
Fuentes consultadas:
Farigola, David.
¿Qué entendemos por sociedad de la
información? En: Unidad 1. Las TICS en la Sociedad del Conocimiento. Material multimedia
learning de la materia Tecnologías de la Información y la Comunicación de la
Universidad Católica Cecilio Acosta. Maracaibo, Venezuela.
Disponible en:
y
http://moodle.unica.edu.ve/moodle/pluginfile.php/60682/mod_scorm/content/2/UNIDAD1/paginas/queESI.pdf
(Consultado el 12 de octubre de 2014).
Gumucio, Alfonso (2004). Las cinco condiciones esenciales para las
TICs en el desarrollo. En: Secreto a voces. Radio, NTICs e
interactividad. Publicación de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación). Roma, Italia. Disponible en: http://comunica.org/secreto/pdf/capitulo02.pdf
(Consultado el 13 de octubre de 2014).
Lárez, Jesús y Abaffy, Carlos
(2009). Las TIC y la
Brecha Digital. Su impacto en la Sociedad. En : 2da. Jornada de Ingeniería Informática. Tecnología
con Sentido Social. Libro en formato digital. Disponible en: https://docs.google.com/file/d/0B7tUGZwmEsmGU3ZDTUtNRHZ5ZW8/edit (Consultado el 13 de
octubre de 2014).
Prieto, Carmen María. Caracterización de la Sociedad de la
Información y el papel de las TIC. En: Unidad 1. Las TICS en la Sociedad del Conocimiento. Material multimedia
learning de la materia Tecnologías de la Información y la Comunicación de la
Universidad Católica Cecilio Acosta. Maracaibo, Venezuela. Disponible en: http://moodle.unica.edu.ve/moodle/pluginfile.php/60682/mod_scorm/content/2/UNIDAD1/paginas/pantalla07.html
y
http://moodle.unica.edu.ve/moodle/pluginfile.php/60682/mod_scorm/content/2/UNIDAD1/paginas/SISC.pdf
(Consultado el 13 de octubre de 2014).
Torres, Rosa María (2005). Sociedad de la información / Sociedad del
conocimiento. Disponible en: http://www.ub.edu/prometheus21/articulos/obsciberprome/socinfsoccon.pdf
(Consultado el 13 de octubre de 2014).
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