Traducción

lunes, 13 de octubre de 2014

Cuando la información se convierte en conocimiento

El tema del Desarrollo ha evolucionado. Hoy en día se habla de conceptos y modelos de pensamientos que giran sobre la sustentabilidad, el desarrollo endógeno y/o local, la sostenibilidad, la ecología, los derechos humanos, la globalización, las tecnologías de la información y la comunicación, y dentro de estas últimas, la sociedad de la información y del conocimiento.

Sobre la base de esta evolución, el desarrollo se construye en torno al proceso de crecimiento y cambio estructural de la economía de una localidad, región o país, dentro del cual deben conjugarse todos estos elementos, para impulsar nuevas formas de productividad y alcanzar el modelo de desarrollo ideal para cualquier país o nación. Esto, a decir de Carmen Prieto, viene determinado por la irrupción de las nuevas tecnologías, que ha producido cambios estructurales en los diferentes aspectos de la vida del hombre (económico, político, social, educativo, laboral, de relaciones). Advierte Prieto, que se está configurando la emergencia de una nueva forma de entender la cultura, en donde la información aparece como el elemento clave, aglutinador, estructurador, de un nuevo tipo de sociedad, la sociedad de la información. Reitera, que dicho concepto surge en la década de los 70, bajo el lema “La información es poder”, abanderando toda una serie de cambios que configuraron nuevas pautas sociales, motivadas por el auge del sector servicios, pues, ya no se trata de desarrollar bienes tangibles, como se venían desarrollando en la sociedad industrial, sino que se destinará a "producir" bienes ligados a la educación, la salud, la información, el medio ambiente, el ocio, etc, y que configuran a grandes rasgos lo que se ha dado en llamar sociedad postindustrial. Refiere Rosa Torres (2005) que la noción de sociedad de la información se le atribuye al sociólogo estadounidense Daniel Bell, de quien refiere, la introdujo en su libro El advenimiento de la sociedad post-industrial, en 1973, en cuya obra expone que el eje principal de ésta será el conocimiento teórico, y advierte que los servicios basados en el conocimiento habrían de convertirse en la estructura central de la nueva economía y de una sociedad apuntalada en la información, donde las ideologías resultarían sobrando. De igual manera, reitera que esta expresión reaparece con fuerza en los años 90, en el contexto del desarrollo de Internet y de las TIC.

Es por ello que en estos tiempos, hablar de economía, implique hablar de las tecnologías de la información y de la comunicación, de la sociedad de la información y de la sociedad del conocimiento, puesto que se consideran nociones insolublemente relacionadas. En este sentido, se afirma que las novísimas tecnologías permiten la creación, distribución y manejo de la información, con lo cual, se ha construido la noción de sociedad de la información, inspirada en el desarrollo de los países industrializados, noción que para la literatura de campo, es más política que teórica. Al respecto, señala Prieto, que la "sociedad de la información" se va a definir en relación a mecanismos como la producción, el tratamiento y la distribución de la información, y que exige desde un punto de vista técnico, la infraestructura necesaria para su utilización en todos los ámbitos de la economía y de la vida social, incidiendo en que muchas de nuestras acciones se conformen y constituyan en torno a ésta. Cartier señala que con la sociedad de la información se genera un producto común que es la información.

Pues bien, podemos encontrar un mar de definiciones en el que observamos un amplio sector que afirma que sociedad de la información es el potencial que tienen los pueblos para generar y utilizar la información para mejorar su calidad de vida, mientras que para otros, ésta es la sucesora de la sociedad postmoderna, tal y como ya lo hemos referido.

No obstante, en esa amplia literatura que existe sobre este tema, autores como David Farigola, coinciden en señalar que en torno a las definiciones existentes sobre el concepto de Sociedad de la Información, debemos referirnos específicamente a dos de estas, por su valor y aportación de contenidos necesarios para enmarcar el tema de la educación, y en concreto, de la universidad, en este nuevo modelo social. La primera de éstas definiciones es la establecida por Manuel Castells (1998), en La era de la información, que define a la sociedad de la información como “el nuevo sistema tecnológico, económico y social, una economía en la que el incremento de la productividad no depende del incremento cuantitativo de los factores de producción, tales como capital, trabajo, recursos naturales, sino que este deriva de la aplicación de conocimientos e información a la gestión, producción y distribución, tanto en los procesos como en los productos”. Nos refiere Farigola, que a decir de Castells, para que se produzca el crecimiento económico, son puntos clave en esto, información y conocimiento, pues, el desarrollo tecnológico ha permitido que la información sea un producto del proceso de producción, toda vez que lo que van a producir las nuevas industrias son aparatos para el procesamiento de información, o el procesamiento de información en sí mismo. La otra definición a la que alude Farigola, es la expuesta por el Gobierno Vasco en su Plan para el desarrollo de la sociedad de la información para el periodo 2000-2003, en el cual refieren que “se entiende por Sociedad de la Información aquella comunidad que utiliza extensivamente y de forma optimizada las oportunidades que ofrecen las tecnologías de la información y las comunicaciones como medio para el desarrollo personal y profesional de sus ciudadanos miembros”.

En cuanto a la noción de sociedad del conocimiento se afirma que fue utilizada por primera vez por el filósofo Peter Drucker, que luego fue profundizado en el decenio 1990-2000, en una serie de estudios detallados por autores como Robin Mansel o Nico Stehr. En ella van a converger la tecnología, la innovación, la diversidad, el dinamismo e inmediatez, pues mediante las redes telemáticas, es posible la digitalización de la misma, haciendo posible que ésta salga fuera del monopolio o esfera de la educación formal. En ese sentido, señala la UNESCO en su Informe Mundial del 2005, que la sociedad de la información está basada en los adelantos tecnológicos en materia de comunicación, mientras que las sociedades del conocimiento integran las dimensiones sociales, éticas y políticas que influyen en el desarrollo de la comunicación, y partiendo de esta base, examina diferentes opciones para establecer fundaciones sólidas sobre las cuales deberían estar construidas las sociedades del conocimiento, a fin de optimizar el desarrollo humano sostenible.

Se señala que la sociedad de la información sirvió de base a la sociedad del conocimiento y del aprendizaje, abriéndole el camino a su florecimiento, para convertir la educación en un bien común, colectivo y global. También presenta un análisis detallado de los factores que bloquean el acceso de muchos países a las oportunidades ofrecidas por la información y las tecnologías de comunicación.

Sobre la base de estas ideas, estamos contestes que las complejas innovaciones tecnológicas y la globalización, han impulsado cambios y reinvenciones en el panorama comunicacional y de las nuevas tecnologías, verbigracia, las redes sociales y las comunidades virtuales, donde los seres humanos interactúan entre sí, dentro de un contexto mundial, dando origen a nuevas necesidades teóricas y metodológicas en este campo, convirtiéndose éstas, en una fuente alternativa de información, de conocimiento y de aprendizaje. Cabe destacar, que el conocimiento está desempeñando un papel cada vez más importante, en el desarrollo económico, tanto, que puede servir como trampolín para el desarrollo de países como los denominados del Sur.

Al respecto, consideramos que las redes sociales están superando a los medios de comunicación tradicionales, que en ocasiones se encuentran bajo el arbitrio de intereses que deciden qué informar y qué desinformar, qué vemos y qué no, siendo estos medios alternativos de información los que permiten difundir contenidos e informaciones más allá de nuestros límites geográficos, cuyo uso, positivo o negativo, dependerá de la capacidad pensante e intelectual del hombre.

Resulta pertinente acotar, que a nuestro criterio, ellas se autorregulan, pues, son las mismas personas, quienes filtran la información y verifican o desmienten la actualidad de la información y/o contenido difundido, conectados a la autopista de la información, en otras palabras, los mismos usuarios deciden si la información, hechos o contenidos difundidos trascienden o son desechados, e incluso, acotar aclaraciones o si eran productos de rumores, manipulaciones y tergiversaciones, es decir, dentro de esta rápida dinámica, se informa, se corrobora y se desmiente.

Concluimos entonces, que en este siglo es imposible ignorar la influencia e importancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en todo los órdenes de la vida. La disyuntiva no se encuentra en decidir si las aceptamos o las resistimos, sino cómo las incorporamos en nuestra sociedad, de modo de minimizar sus riesgos y de maximizar sus beneficios en función del bienestar. Es esta la apreciación, que además compartimos, de los investigadores Jesús Lárez y Carlos Abaffy (2009), acentuando que las TIC no son una panacea para solucionar todos los problemas del desarrollo, tales como la pobreza, la calidad de vida, la igualdad de oportunidades, entre otros. Por ello, consideramos que el desarrollo de las TIC debe ir acompañado de estrategias que reduzcan la sustancial brecha entre los "que tienen" y los "que no tienen" conocimiento e información, que se traduce en la necesidad de combatir la brecha digital y la brecha cognitiva que amenazan con seguir mermando la posibilidad de que todas las personas, en igualdad de condiciones, puedan manejar las nuevas tecnologías, y por ende, tengan acceso a la información y al conocimiento que aquellas permiten. De igual modo, coincidimos con la UNESCO en adoptar un concepto pluralista de sociedades del conocimiento, pues, tal como este organismo lo afirma, esta va más allá de la sociedad de la información toda vez que la misma apunta a transformaciones sociales, culturales y económicas en apoyo al desarrollo sustentable, sobre la base de mantener el acceso a la información para todos, la libertad de expresión y la diversidad lingüística.

Fuentes consultadas:

Farigola, David. ¿Qué entendemos por sociedad de la información? En: Unidad 1. Las TICS en la Sociedad del Conocimiento. Material multimedia learning de la materia Tecnologías de la Información y la Comunicación de la Universidad Católica Cecilio Acosta. Maracaibo, Venezuela.
Disponible en:
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Gumucio, Alfonso (2004). Las cinco condiciones esenciales para las TICs en el desarrollo. En: Secreto a voces. Radio, NTICs e interactividad. Publicación de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación). Roma, Italia. Disponible en: http://comunica.org/secreto/pdf/capitulo02.pdf (Consultado el 13 de octubre de 2014).

Lárez, Jesús y Abaffy, Carlos (2009). Las TIC y la Brecha Digital. Su impacto en la Sociedad. En: 2da. Jornada de Ingeniería Informática. Tecnología con Sentido Social. Libro en formato digital. Disponible en: https://docs.google.com/file/d/0B7tUGZwmEsmGU3ZDTUtNRHZ5ZW8/edit (Consultado el 13 de octubre de 2014).

Prieto, Carmen María. Caracterización de la Sociedad de la Información y el papel de las TIC. En: Unidad 1. Las TICS en la Sociedad del Conocimiento. Material multimedia learning de la materia Tecnologías de la Información y la Comunicación de la Universidad Católica Cecilio Acosta. Maracaibo, Venezuela. Disponible en: http://moodle.unica.edu.ve/moodle/pluginfile.php/60682/mod_scorm/content/2/UNIDAD1/paginas/pantalla07.html
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Torres, Rosa María (2005). Sociedad de la información / Sociedad del conocimiento. Disponible en: http://www.ub.edu/prometheus21/articulos/obsciberprome/socinfsoccon.pdf (Consultado el 13 de octubre de 2014).

Unesco (2005). Hacia las sociedades del conocimiento. En: Informe Mundial del 2005. Ediciones Unesco. Paris, Francia. Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001419/141908s.pdf (Consultado el 13 de octubre de 2014).

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