Traducción

viernes, 12 de julio de 2013

En Análisis: Declaraciones del Papa Francisco I


A continuación, se presenta un análisis de las declaraciones ofrecidas por el sumo pontífice de la Iglesia católica, en junio del 2013, durante su audiencia de los miércoles ofrecida en la plaza de Roma, en la que refirió que el ser humano está en peligro, que en el mundo no manda el hombre, sino el dinero y que a pesar que la crisis es profunda y todos lo saben, el sistema continúa como antes, ya que lo que domina es una economía y una finanza carente de ética.

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La Iglesia Católica, en el devenir histórico y mediante la instrucción pastoral y la doctrina social de la Iglesia, ha tenido como misión difundir el Evangelio, sus valores religiosos y la educación cristiana, en aras de formar una sociedad con valores éticos. En este sentido, la Iglesia nos exhorta a enlazarnos con la sustancia de la vida humana para que logremos ser un factor de cambio para la sociedad en la que nacemos, vivimos y nos desenvolvemos, con valores éticos al servicio de la misma, dándonos herramientas para desarrollar un conocimiento diáfano de la relación hombre – sociedad, con una visión espiritualista, pues, el hombre no se limita a lo material, a lo biológico, sino que es alma, conciencia, espíritu, reflexión, sentimientos y valores. Por ello, la doctrina social de la iglesia promueve el desarrollo espiritual de la persona humana, alimentada de valores como la igualdad, la solidaridad, la libertad, la dignidad, la calidad de la vida individual y familiar, la paz y la justicia.

Dentro de esta filosofía, el Papa Francisco I se dirigió a la comunidad internacional, haciendo una exhortación: “Estamos viviendo un momento de crisis, lo vemos en el ambiente, pero sobre todo en el hombre. El ser humano está en peligro y el peligro es grave porque la causa del problema no es superficial, sino profunda, no es sólo una cuestión de economía, sino de ética y de antropología”, afirmó.

Acotó también, En el mundo no manda el hombre, el que manda es el dinero”.

Con las declaraciones del santo pontífice, recordamos la teoría humanista de Maritain, la cual sienta sus bases en este humanismo integral, ya que la persona humana, el hombre, posee diferentes dimensiones, acertando así Maritain, al reconocer derechos a los requerimientos que se derivan de éstas, planteando el respeto real de la dignidad humana y defendiendo fervientemente el concepto de persona, y con ello, la defensa de los derechos fundamentales. También, con la corriente de pensamientos de Emmanuel Mounier, a quien le tocó combatir la crisis social, política e intelectual de su época. Mounier estaba convencido que la persona humana es un ser espiritual que trasciende su dimensión corpórea y que conserva una relación con una escala de valores, adoptados, en virtud de su esencia libre y autónoma, es decir, habla de una "existencia encarnada" para hacer referencia de que somos un ser espiritual y material que actúa como una unidad, unidad entre cuerpo y espíritu, quien a su vez, también exhortó a los cristianos, a luchar contra los problemas sociales de cada época. Emmanuel Mounier concebía al cristianismo como una doctrina que renueva almas, resaltando que la dignidad humana y la trascendencia, son dos condiciones o características de lo que él denominó “el universo personal”. La filosofía de Mounier aspiraba combatir el hecho de hacer consideraciones de la persona humana como una cosa y observaba en la comunicación con otros hombres la oportunidad de construir comunidades y de encontrar la verdadera comunicación con Dios, pues creía firmemente que sólo aquellos que pueden comunicarse con los demás, son capaces de trascender a sí mismos.

Es por ello que la Constitución Pastoral o “Gaudium Et Spes”, es uno de los documentos elaborados por el referido concilio, que más ahonda con un trato especial el tema de la dignidad humana, que sin duda, es uno de los pilares de los humanismos de Mounier, Maritain, del Humanismo Cristiano y por ende de la Doctrina Social de la Iglesia y que se traduce en este documento como tema fundamental para las enseñanzas doctrinales, morales y formas de actuación de la Iglesia Católica.

Sin duda, el Papa Francisco I, desde su tribuna, está combatiendo la crisis social, política e intelectual de nuestra época. La tecnología y el mercado han fomentado antivalores en el hombre, impulsando la transculturización y el consumismo, y si bien es cierto que, el mercado es necesario para la superación del hombre, para alcanzar la evolución y prosperidad de éste, no es menos cierto que su uso determinará lo positivo o negativo dentro del mismo.

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